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miércoles, 17 de diciembre de 2008

KDDA CON LOS AMIGOS DE JAPÓN


El pasado sábado fuimos a cenar con los compañeros de nuestro viaje a Japón. Tras 15 días conviviendo con ellos podemos afirmar que en realidad se ha convertido en nuestros amigos. Nunca he ido a un viaje con tanta gente, de hecho siempre he intentado ir con pocas personas por miedo a la convivencia, pero en este caso fue todo sorprendentemente bien, de hecho hemos ganado a unos nuevos amigos. Son excelentes personas, divertidos y no perdemos oportunidad para volver a verlos.

Llevábamos tiempo con ganas de convenir una fecha para coincidir todos y poder hacer una cena juntos, tras varios intentos fallidos pudimos concretar una fecha, el sábado pasado. Nos fallo David, que no pudo acudir por que vive fuera de la provincia de Castellón y le era imposible venir, Juan Pedro que tenia otra cena y Josep que no hubo forma de contactar con el. En un principio fuimos a las Tascas de Castellón, se le llama así a un grupo de tabernas especializadas en vinos y tapas que se ubican en un callejón del centro histórico de Castellón. Es la unica zona de toda la provincia donde puedes encontrar este tipo de ambiente, que emula a las zonas de vino del norte de España. Las Tascas tienen un enorme éxito y funcionan a partir de los jueves hasta los sábados, pero siempre a partir de la tarde noche. Gran parte de su publico son universitarios o gente que ronda los 30 años y que llena la estrecha callejuela hasta los topes.




Una vez “calentamos motores” fuimos a cenar a una de las bocaterias más celebres de Castellón, donde te ofrecen bocadillos muy delicatessen pero de gran formato, unos entrantes con una presentación exquisita y unos postres extraordinarios. Su decoración es moderna pero acogedora y lo más importante posee una acústica que te permite hablar sin levantar la voz, cosa que se echa mucho de menos en muchos locales españoles. En la cena contamos muchas anécdotas tanto del viaje como de nuestra vida diaria y fue muy amena y divertida.






Una vez terminamos y tras una buena sobremesa fuimos a una teteria árabe que se encuentra en el centro de Castellón. Su decoración era francamente exótica y nos tuvimos que sentar en el suelo acomodándonos en unos cojines.




La carta de tes era inmensa y una vez te lo servían te invitaban a unos dulces típicos, que resultaron ser muy buenos, llevaban miel, pistacho e higos. Tras un buen rato de conversación nos dispersamos, no se que hizo el resto pero nosotros nos fuimos a casa con Sonia. Yo estaba muy cansado ya que el viernes fui a cenar con mis amigos de toda la vida y la cosa acabo en una fiesta de las buenas-la resaca aún me duraba-. Gaby aún se fue de fiesta por Castellón con unos amigos.
Bueno con nuestros amigos de Japón – así les hemos bautizado- hemos quedado en hacer después de estas fiestas una cena japonesa en nuestra casa. Y ganas de estar con ellos otra vez no nos faltan.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

NUESTRO VIAJE A JAPÓN (CAP.3) - NUESTRA PRIMERA CENA -


Una vez que Alain acondiciono a sus padres en su casa y nosotros vaciamos el equipaje y nos pusimos cómodos, nos vinieron a recoger esta vez acompañados por Ayumi- su mujer- para cenar juntos.

Entre la salida del aeropuerto y nuestra búsqueda del hotel en el barrio de Ueno habían pasado ya unas cuantas horas de nuestro primer día en Japón. El jet lag hacia mella en nosotros pero con una buena ducha pudimos relajarnos y seguir con lo que quedaba del día. Cuando Alain y su familia llegaron al hotel ya era de noche y serian las 8 de la tarde, pero en este país no hay cambio horario como en España,por lo tanto a partir de las 6 de la tarde ya era de noche cerrada


A Alain no le había dado tiempo reservar en ningún restaurante ya que no conocía muy bien la zona de Ueno. Con lo cansados que estábamos preferíamos cenar cerca del hotel, así que fuimos en busca de algún restaurante. En Japón la hora de la cena por lo general es a partir de las 6 de la tarde así que a las 8 ya resulta un poco tarde para encontrar plazas para unas 12 personas.
Alain nos comento que encontrar restaurante no era lo difícil ya que Japón esta plagado de ellos, de hecho es el país con mas restaurantes por habitantes del mundo, lo complicado seria que nos quisieran servir, eramos bastantes y ya resultaba ser un poco tarde para cenar.Dando una vuelta por Ueno localizamos un primer restaurante familiar llamados allí,izakayas, pero que no nos podía dar mesa ya que estaba completo. Lo que me pareció curioso de este primer restaurante es que no estaba en un bajo como seria lo más habitual en España, se ubicaba en un edificio que en lugar de portal tenia una puerta de ascensor que daba directamente a la calle. En la cual se detallaba con carteles el tipo de restaurante que había en cada planta y sus menús detallados con precios. De tal forma que cuando subías al ascensor y marcabas el piso al que querías subir en realidad elegías a su vez el restaurante, ya que una vez se abrían las puertas te encontrabas directamente dentro del local. Allí por lo general enfrente de las puertas corredizas del ascensor se disponía un camarero que te asignaba mesa o directamente te decía que todas sus mesas estaban ocupadas. Observe que habían muchos de este tipo de edificios que de alguna forma los definiría como archivadores de locales, por lo general restaurantes o tiendas. Su única finalidad es ser “contenedores” verticales de negocios, incomunicados entre si y por supuesto nunca dirigidos a la vivienda.


Mas allá encontramos un restaurante que se hallaba en la primera planta de un edificio que en este caso si tenia recibidor y un ascensor, por lo tanto podías acceder tanto por las escaleras como por el ascensor. Este restaurante sí nos asigno mesa pero debíamos esperar unos 30 minutos.

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Mientras parte del grupo esperaban sentados en un banco en una pequeña entrada previa al local, yo me dirigí con el padre de Alain, con David y Josep ha bebernos unas cervezas en una especie de tasca que vimos al lado del portal del edificio del restaurante.

El local era muy parecido a lo que nosotros llamaríamos bar, con su barra central con sus “tapas” con mesas y taburetes elevados para los clientes. Con mi japones simple pedimos 4 birus- como podréis imaginar son cervezas-. Nos sirvieron 4 enormes tanques de cerveza japonesa acompañadas de unos pequeños platos de verdura encurtida-macerada con vinagre-. La cerveza estaba tremenda, entraba como el agua, era suave y muy fría , algo parecida a la Coronita pero no tan ácida.Los camareros eran muy amables y estaban algo sorprendidos al ver a unos occidentales en su bar, ya que Ueno no es una zona excesivamente visitada por europeos.Me sorprendió gratamente que el ambiente del bar se podía extrapolar perfectamente a un bar español, gente hablando en alto, riéndose, fumando, no vi ninguna diferencia respecto a nuestros bares. Cosa que me contradijo la primera impresión sobre los japoneses que tuve tan solo unas horas atrás cuando llegue del aeropuerto a la plaza de Ueno y sentí el silencio reinante en plena zona céntrica.Al terminar volvimos a subir al restaurante y en ese preciso momento salieron a comunicarnos que ya tenían una mesa libre. El interior del local era todo de madera oscura y estaba dividido por compartimentos que era donde se disponían las mesas, carecían de puertas y en la entrada de cada compartimento había un pequeño espacio para dejar los zapatos ya que tenias que acceder a tu habitáculo descalzo. En su interior los compartimentos estaban compuestos de un banco que estaba a ras del suelo y que se encontraban a cada lado de una mesa rectangular. En realidad ese habitáculo es como una bañera, te sientas en los bordes y tus piernas y pies descansan en su fondo. El borde de la bañera seria el banco que esta al nivel del suelo y donde colocas las piernas seria el hueco de la bañera y sobre todo ello esta la mesa.

La posición es cómoda lo único incomodo es que al estar rodeado de paredes de madera salvo la entrada, si alguien de algún extremo de la mesa se tenia que levantar por algún motivo tenia que molestar al resto de los comensales. El local estaba diseñado para transmitir cierta imagen de Japón tradicional tanto por la decoración como por la indumentaria de sus camareros. Aunque en este tipo de restaurante se puede comer también comida un poco más occidental, que va dirigida principalmente a los niños japoneses y que se compone de platos como mini pizzas, muslos de pollo frito, patatas con salsa barbacoa, etc, nosotros ayudados por Alain nos decidimos por la vertiente más tradicional del menú. ¡Seria la primera vez que comía comida realmente japonesa y en Japón!

El cansancio de nuestro grupo era evidente pero la ilusión de reencontrarnos con Alain y Ayumi y el hecho de estar en Japón nos mantenía despiertos. Los platos empezaron a aparecer sobre nuestra mesa, había diferentes tipos de sushi (pescado crudo), ramen frito (fideos parecidos al espagueti), tempura (verdura variada rebozada), tortilla japonesa y varios pinchos de pollo.

Los pinchos de pollo fueron una de los platos que más exóticos nos parecieron ya que se componían de tres tipos, carne de pollo frita, piel de pollo frita y de cartílago de pollo. Yo con la piel no pude, aunque su sabor era de lo más normal su textura no me gusto mucho, estoy habituado a comerme la piel de pollo pero con la carne y no por separada en un pincho. Pero el cartílago me volvió loco, es la parte blanquecina y semidura de la pechuga que retiran en las carnicerías españolas, sin embargo rebozada y frita estaba tremenda. La tortilla japonesa estaba rellena de pulpo y era entre dulce y picante, también estaba muy buena y tuvo bastante éxito entre el grupo. Pero lo que no acabo de gustar mucho fue el sushi , como sabréis es pescado crudo que se sirve sobre una pequeña ración de arroz blanco y en ocasiones sin el, nos los sirvieron de los dos tipos. Aunque nuestros amigos lo probaron porque no se podia estar en Japón sin saborear el sushi, muchos de ellos desistieron en comerlo de nuevo, su textura no les resultaba agradable.

La cena transcurria entre risas, pero lo que realmente nos llevo a la celebración plena fue el Sake frio (licor de arroz) , nunca había bebido nada igual, era suave y quitaba la sed, pero cuenta con una de las graduaciones más altas, pero ya no nos importaba.


Estábamos cansados pero muy felices, todo había salido a pedir de boca y por fin nos encontrábamos todos con Alain y Ayumi, cenando en el pleno corazón de Japón, en Tokio.
Cuando salimos a la calle y nos despedimos de Alain y su familia, volvimos hacia el hotel pero por el camino nos dimos cuenta que en todos los rincones de Ueno estaba plagado de gente durmiendo entre cartones.

Aquella plaza se llenaba de mendigos y de gente sin hogar, Japón el segundo país más rico del mundo nos mostraba la realidad más incomoda de su progreso…

…Continuará…

jueves, 27 de noviembre de 2008

NUESTRO VIAJE A JAPÓN (CAP.2) - NUESTRA PRIMERA IMPRESIÓN -



Cuando aterrizamos y llegamos al aeropuerto de Narita estábamos muy cansados y acababa de amanecer de Japón, pero la ilusión del viaje podía con nuestro cansancio. En el aeropuerto nos esperaban nuestro amigo Alain su suegra, Sachiko y su cuñada, Yuri. Nos hizo mucha ilusión conocer en persona a Sachiko y Yuri que ya las conocíamos “virtualmente” gracias al blog de Alain.
Alain, Sachiko y Yuri nos guiaron por el aeropuerto hasta un punto de alquiler de móviles ya que les comentamos que quizás necesitásemos móviles para llamar a casa y este servicio tan solo se encontraba en los aeropuertos. Pero tras hacer varias consultas y constatar los altos precios de las tarifas de llamadas, optamos por prescindir del alquiler de móviles.

Gaby y yo llevábamos nuestro ordenador portátil y en el hotel que nos había buscado Alain había Wifi gratuita, así que ofrecimos nuestro ordenador a todos los compañeros de viaje para que pudiesen comunicarse con sus familiares a través de telefonía por internet.
Pero aprovechando que en frente de uno de los puestos de alquileres de móviles había un McDonalds hicimos un pequeño almuerzo a base de hamburguesas exóticas, como la de gambas.

Por cierto la hamburguesa de gambas era excepcional, incluso podías ver las gambas!!
Aún no eramos conscientes que estábamos en Japón ya que nos pasamos muchas horas en las instalaciones del aeropuerto, y es que teníamos que activar nuestro ticket de Japan Rail. Ese ticket es una especie de bono de tren que solo sirve para los servicios que presta Japan Rail (la Renfe Japonesa) en los que se incluye el famoso tren bala. Ese ticket solo se vende exclusivamente a los extranjeros que visitan Japón y esta a la venta en las agencias de viaje autorizadas, que en España están ubicadas en Madrid y Barcelona. Nosotros necesitábamos ese ticket para viajar durante nuestra estancia en Japón, así que teniendo en cuenta que había una oficina de Japan Rail en el aeropuerto y de que tanto Alain como su familia nos podían ayudar con el idioma, se activaron nuestros tickets y nos los cambiaron por billetes de tren bala.
Una vez resuelto toda la burocracia tomamos un tren hasta Tokio, Sachiko y Yuri nos harían de guía y nos llevarían hasta el Hotel en el barrio de Ueno. Alain se fue en dirección contraria para dirigirse a la ciudad donde vive y acomodar a sus padres que estarían durante toda su estancia en Japón en su casa.
El viaje de tren duro una hora y aunque atravesamos muchos núcleos urbanos pudimos ver el paisaje de Japón que tanto Gaby como yo coincidimos en que se asemejaba mucho al norte de España.
Cuando llegamos a la estación de tren del Barrio de Ueno y pudimos -por fin- pisar las calles Tokio para ir hacia el hotel, es cuando percibí que estaba en Japón.

Había mucho trasiego de coches y gente, pero sin embargo el silencio era inquietante. Se podía oír las pisadas de los transeúntes sobre todo lo demás, la gente no hablaba entre ellos y los automóviles emitían muy poco ruido.


Tuve una sensación muy extraña, me impresiono bastante e incluso me creo inquietud, no estaba acostumbrado a tanto silencio en medio de la ciudad. Mientras tanto Sachiko y Yuri nos ayudaban con las maletas conforme podían y preguntaban a los transeúntes por la dirección del hotel, ya que ellas nunca habían estado allí.Yo iba fijándome en el paisaje urbano de Ueno, una enorme autopista atravesaba el barrio y los peatones debían cruzarla mediante puentes que comunicaban la estación con el resto de Ueno, todo ello rodeado de puentes elevados para los trenes con destino a la estación.

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A su vez estos puentes peatonales eran paralelos a una autopista elevada y todo ello coronado de edificios con fachadas repletas de carteles publicitarios con colores muy llamativos.







Sachiko consiguió finalmente encontrar el hotel y nos llevo hacia el , tuvimos que atravesar los puentes elevados de Ueno y una plaza que se ubicaba culminada por un extraño monumento de llamativos colores. Finalmente bajamos por unas escaleras automáticas – asentada en plena calle!-


Atravesamos todo el centro del Barrio de Ueno para llegar hasta el hotel, la calle del hotel estaba repleta de restaurantes, maquinas de refrescos y algo que agradeceríamos durante toda nuestra permanencia en Japón, un supermercado 24 horas!


El aspecto exterior del hotel era como de juguete, pero esta impresión me lleve de casi todas las construcciones civiles de Japón. Dentro estaba el recepcionista que resulto ser una persona encantadora que incluso hizo algún que otro intento de hablar español con nosotros.


Sachiko se encargo de pedir las llaves de nuestras habitaciones y hasta que no estuvimos todos alojados no se fueron ni ella ni Yuri.
Nuestra estancia en Japón acababa de empezar...

…Continuará…

lunes, 24 de noviembre de 2008

NUESTRO VIAJE A JAPÓN (CAP.1) - ¡HACIA JAPÓN! -


Os iré contando por episodios alternados con las vivencias actuales nuestro viaje a Japón. Será una mezcla didáctica y de impresiones personales. Espero que cualquier duda que tengáis las dejéis en comentarios.

El inicio del viaje pensaba que iba a ser algo más complicado, teniendo en cuenta que salíamos de Vila-real en un micro bus alquilado hasta el aeropuerto de El Prat (Barcelona), para luego hacer transbordo en Londres y coger el vuelo directo a Narita (Japón).
Mis nervios eran justificados, cualquier fallo o algo no previsto podría hacernos perder un vuelo. Y la verdad también consideraba que en cierta medida podria ser responsabilidad mía, el hecho de que algo no funcionase, al fin y al cabo fui yo quien se ocupo de los entresijos del viaje (alquiler de bus, compra de billetes de avión, etc)
La salida de Vila-real fue a las 4 de la madrugada!! Y menuda madrugada que hacia, lluvia y viento nos despidieron de casa. La verdad que hasta El Prat se nos hizo a todos muy corto!!! Y es que íbamos todos dormidos
Lo que determino nuestra salida desde Barcelona y no de Valencia fue la cuestión economica , la diferencia de coger un vuelo hacia Londres desde Valencia o Barcelona era de unos 300 € -valía la pena el madrugon-.Una vez en el avión que nos llevaba hasta Londres mis nervios se fueron relajando ya que era muy importante que el vuelo de Barcelona no se retrasase.

Cuando aterrizamos en Heathrow (Londres) nos apresuramos a embarcar en British Airways y de hecho fuimos los primeros, pero esto no nos sirvio de mucho, ya que no nos pusieron a nadie de nuestro grupo juntos, de hecho Gaby y yo fuimos durante las 14 horas del viaje cada uno en un extremo!

La primera vez que vi el avión que nos llevaría a Japón me impresiono, era enorme! El modelo en concreto era un 747 o como todos los conocemos un Jumbo, con una grandiosa capacidad.

De lo que me fui percatando es que el interior era bastante viejo y muy mal mantenido, cosa que me decepciono ya que todo el mundo me comento que British Airways poseia una de las mejores flotas para vuelos continentales.
Las 14 horas hacia Japón no se hicieron muy pesadas, teníamos una pequeña pantalla insertada en el respaldo del asiento del pasajero de enfrente, era táctil y según el canal que elegías podías disfrutar de películas de estreno y series de televisión–en español latinoamericano- y también tenias la opción de saber en tiempo real donde se encontraba el avión en ese preciso instante. Nuestra ruta fue desde Londres hasta los países escandinavos, atravesando toda Rusia para luego pasar por Corea del Sur hasta llegar a Japón.



Mientras duro nuestro vuelo se nos hizo de noche durante unas cuatro horas , nuestra salida de España fue a las 11 de la mañana y tras casi 22 horas de viaje entre transbordo y demás llegamos a Japón a las 10 de la mañana.
Durante el vuelo nos aconsejaron que cada 3 o 4 horas nos levantásemos y moviéramos las extremidades para que la circulación no sufriera por estar tantas horas sentados. Lo hicimos, pero no como hubiésemos querido ya que las filas eran de tres asientos y teníamos que molestar al resto de pasajeros.


Uno de los momentos más emocionantes fue cuando vimos Japón desde el aire, pudimos divisar un país ciertamente verde y muy montañoso, pero lo que nos sorprendió es los pocos centros urbanos que pudimos divisar, parecía un país despoblado! Y es que la población se concentra en la costa Este y no en el Oeste que es por donde entro el avión.

Pero lo más curioso es que hasta que no salí del aeropuerto y llegue a Tokio a más de una hora en tren , no tuvimos noción que realmente estábamos en Japón…Pero eso es otra historia

…Continuara…..